Oración , Preghiera , Priére , Prayer , Gebet , Oratio, Oração de Jesus

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CATECISMO DA IGREJA CATÓLICA:
2666. Mas o nome que tudo encerra é o que o Filho de Deus recebe na sua encarnação: JESUS. O nome divino é indizível para lábios humanos mas, ao assumir a nossa humanidade, o Verbo de Deus comunica-no-lo e nós podemos invocá-lo: «Jesus», « YHWH salva» . O nome de Jesus contém tudo: Deus e o homem e toda a economia da criação e da salvação. Rezar «Jesus» é invocá-Lo, chamá-Lo a nós. O seu nome é o único que contém a presença que significa. Jesus é o Ressuscitado, e todo aquele que invocar o seu nome, acolhe o Filho de Deus que o amou e por ele Se entregou.
2667. Esta invocação de fé tão simples foi desenvolvida na tradição da oração sob as mais variadas formas, tanto no Oriente como no Ocidente. A formulação mais habitual, transmitida pelos espirituais do Sinai, da Síria e de Athos, é a invocação: «Jesus, Cristo, Filho de Deus, Senhor, tende piedade de nós, pecadores!». Ela conjuga o hino cristológico de Fl 2, 6-11 com a invocação do publicano e dos mendigos da luz (14). Por ela, o coração sintoniza com a miséria dos homens e com a misericórdia do seu Salvador.
2668. A invocação do santo Nome de Jesus é o caminho mais simples da oração contínua. Muitas vezes repetida por um coração humildemente atento, não se dispersa num «mar de palavras», mas «guarda a Palavra e produz fruto pela constância». E é possível «em todo o tempo», porque não constitui uma ocupação a par de outra, mas é a ocupação única, a de amar a Deus, que anima e transfigura toda a acção em Cristo Jesus.

segunda-feira, 30 de janeiro de 2012

2. La forma de la invocación del nombre 3. La práctica de la invocación del nombre

2. La forma de la invocación del nombre
Jacob le preguntó:
"Dime por favor tu nombre".
-"¿Para qué preguntas por mi nombre?"
Y le bendijo allí mismo (Génesis 32, 30).

1. Es posible enmarcar la invocación del Nombre de Jesús en muy diversos contextos. Cada persona ha de encontrar la forma más apropiada para su oración. Pero cualquiera sea la fórmula que se utilice, el corazón y el centro de la invocación debe ser el santo Nombre mismo, la palabra "Jesús". Allí reside toda la fuerza de la invocación.
2. Puede emplearse el Nombre de Jesús solo, puede también engarzárselo en una frase más o menos desarrollada.
En Oriente, la fórmula más común es:
"Señor Jesús, Hijo de Dios [viviente],
ten misericordia de mí, [pobre] pecador".
Se puede decir simplemente "Jesucristo", o "Señor Jesús". Es posible incluso reducir la invocación a una sola palabra: "Jesús".
3. Esta última forma -el Nombre de Jesús solo- es el molde más antiguo de la invocación del Nombre. Ella es la más breve, la más sencilla y, creemos, la más fácil. Sin menospreciar las otras fórmulas, sugeriríamos que se utilice la palabra "Jesús" tan sólo.
4. De este modo, cuando hablamos de la invocación del Nombre, nos referimos a la repetición devota y frecuente del Nombre en sí, de la palabra "Jesús" sin aditamentos.
El santo Nombre es la oración.

5. El Nombre de Jesús se puede pronunciar o pensar silenciosamente. En ambos casos se produce una invocación real del Nombre, vocal en el primer caso, puramente mental en el segundo. Esta oración proporciona una fácil transición de la oración vocal a la mental.
La misma repetición vocal del Nombre,
si es lenta y meditada,
nos conduce a la oración mental
y predispone el alma para la contemplación.
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3. La práctica de la invocación del nombre
Esperaré en tu Nombre (Salmo 52,11).
6. Es posible practicar la invocación del Nombre en cualquier lugar y en cualquier momento.
Podemos pronunciar el Nombre de Jesús en la calle, en nuestro lugar de trabajo, en nuestro cuarto, en la iglesia, etc. Podemos repetir el Nombre mientras caminamos. Además del uso “libre” del Nombre, no determinado ni limitado por ninguna regla, resulta indicado consagrar ciertos momentos y espacios para la invocación "regular" del Nombre. Quien haya avanzado en este camino de oración podrá prescindir de tales cuidados, pero ellos son una condición casi necesaria para los principiantes.
7. Si asignamos diariamente un cierto tiempo a la invocación del Nombre (aparte de la invocación libre, que ha de ser lo más frecuente posible), ésta, en caso de que las circunstancias lo permitan, debe practicarse en un lugar apartado y tranquilo:
Tú, cuando vayas a orar, entra en tu aposento
y, después de cerrar la puerta,
ora a tu Padre
que está allí, en lo secreto (Mateo 6, 6).
La postura corporal no importa mucho. Se puede caminar, estar sentado, acostado o de rodillas. La mejor postura es la que permite mayor tranquilidad física y concentración interior. Puede servir de ayuda una actitud física que exprese
humildad y adoración.

8. Antes de comenzar a pronunciar el Nombre de Jesús, establece la paz y recógete en tu interior, y pide la inspiración y la guía del Espíritu Santo.
Nadie puede decir: "Jesús es Señor",
sino con el Espíritu Santo (1 Cor. 12, 3).
El Nombre de Jesús no puede penetrar verdaderamente en un corazón al que no inundan el aliento purifícador y la llama del Espíritu Santo. El Espíritu mismo exhalará y encenderá en nosotros el Nombre del Hijo.
9. Entonces, empieza sin más. Para caminar hay que dar el primer paso; para nadar hay que tirarse al agua. Lo mismo sucede con la invocación del Nombre. Comienza a pronunciarlo con adoración y amor. Aférrate a él. Repítelo.
No pienses que estás invocando el Nombre; piensa en Cristo mismo. Di su Nombre lenta, suave y serenamente.
10. Un error común entre los principiantes consiste en asociar la invocación del Nombre con la intensidad interior o la emoción. Estos tratan de pronunciarlo con gran vigor. Pero el Nombre de Jesús no se debe gritar o formar con violencia, ni siquiera interiormente.
Cuando se le ordenó a Elias que se presentara ante el Señor, hubo un viento grande y fuerte, pero el Señor no estaba en el viento; y después del viento hubo un terremoto, pero el Señor no estaba en el terremoto; y después del terremoto hubo fuego, pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego vino el susurro de una brisa suave.
Al oírlo Elias, se cubrió el rostro con el manto,
salió y se puso a la entrada de la cueva (1 Reyes 19, 13).
Esforzarse mucho y buscar intensidad no servirá de nada. A medida que repitas el santo Nombre, reúne alrededor de él tus pensamientos, tus emociones y tu voluntad, serenamente, poco a poco.
Centra en él todo tu ser.
Deja que el Nombre penetre tu alma como una gota de aceite se esparce sobre un pedazo de tela y lo impregna.
Que nada de tí escape. Entrega todo tu ser y enciérralo en el Nombre.
11. Durante la acción misma de repetir el Nombre, conviene que su repetición literal no sea continua. Una vez pronunciado el Nombre, puede extendérselo y prolongárselo en segundos o minutos de reposo y atención silenciosa. Es posible comparar la repetición del Nombre con el batir de alas por el cual un pájaro se remonta en el aire. La invocación no ha de ser trabajosa ni forzada ni apresurada, ni debe recordar jamás un pesado aleteo. Debe ser un movimiento suave, liviano y, dándole a la palabra su significado más profundo, gracioso.
Cuando el pájaro ha llegado a la altura deseada, se desliza en su vuelo y sólo mueve las alas de vez en cuando para mantenerse en el aire. Así el alma, habiendo comenzado a pensar en Jesús y llena de su recuerdo, puede interrumpir la repetición del Nombre y descansar en nuestro Señor.
La repetición se retomará sólo cuando otros pensamientos amenacen con desplazar el de Jesús.
La invocación se reiniciará entonces para ganar un nuevo ímpetu.
12. Continúa la invocación por tanto tiempo como desees o puedas. El cansancio interrumpirá naturalmente la oración. Entonces no insistas. Pero retómala en cualquier momento o lugar que estés si vuelves a sentirte inclinado a ello.
A su debido tiempo descubrirás que el Nombre de Jesús acude espontáneamente a tus labios y está presente casi de continuo en tumente, de una manera tranquila y escondida. Aun tu sueño estará impregnado con el Nombre y el recuerdo de Jesús.
Yo dormía, pero mi corazón velaba (Cantares 5, 2).
13. Cuando nos ocupamos de la invocación del Nombre es natural que tengamos la esperanza y que tratemos de llegar a algún resultado "positivo" o "tangible", esto es, a sentir que hemos establecido contacto real con la persona de nuestro Señor:
Con sólo tocar su manto, me salvaré (Mateo 9, 21).
Esta experiencia dichosa es el culmen deseado de la invocación del Nombre:
No te suelto hasta que no me hayas bendecido
(Génesis 32, 27).
Pero debemos evitar el anhelo desmedido de estas experiencias;
la emoción religiosa se convierte fácilmente en disfraz
de un género peligroso de avaricia y sensualidad.

No creamos haber perdido el tiempo en un esfuerzo inútil si hemos pasado un cierto tiempo invocando el Nombre sin "sentir" nada. Por el contrario, esta oración aparentemente estéril puede complacer a Dios más que nuestros momentos de arrebato, porque está purificada de cualquier busca egoísta de satisfacción espiritual.
Es la oración de la voluntad simple y desnuda. Insistamos entonces en asignar cada día un tiempo fijo y regular a la invocación del Nombre, aunque nos parezca que esta oración nos deja fríos y secos.
El esfuerzo sincero de la voluntad, la sobria vigilia del Nombre, no dejará de traernos bendición y fuerzas.
Más aún, la invocación del Nombre raras veces nos deja en un estado de aridez. Los que tienen de ella alguna experiencia están de acuerdo en señalar que la oración de Jesús se encuentra acompañada muy a menudo por un sentimiento interior de alegría, consuelo y luz.
No hay en esta oración pesadez, languidecimiento ni lucha.
Ungüento derramado es tu Nombre...
Llévame en pos de tí; ¡corramos!
(Cantar de los cantares 1, 3-4).

sábado, 28 de janeiro de 2012

Preghiera a Gesù misericordioso . Preghiera di Guarigione interiore Le santissime piaghe di Gesù . La Potenza del Sangue di Gesù Cristo . BASTA CHIAMARLO CON AFFETTO SINCERO...E GESU' VIENE SUBITO! LA PREGHIERA DEI DUE CUORI D’AMORE

Preghiera a Gesù misericordioso


Signore in questo istante tu vedi tutto cio' che è nel mio cuore,
tutto quello che vi si agita, cio' che lo immobilizza e paralizza,
vedi tutte le sue deformità...Gesù guarda il mio cuore, buon Signore
immagino cosa possa vederci...il deserto. Il mio cuore è arido mio Dio
e ha sete di te, giorno e notte, ma questa sete non riesce a placarsi,
perchè si scontra con la mia infermità spirituale e con la povertà del mio amore.
Ma o mio Gesù se tu mi guardi, se tu fissi il mio Cuore solo per un attimo,
allora una luce bellissima, calda e intensa, una luce che mi fa riposare
e che mi infonde pace e gioia, sarà per me come un'oasi in questo deserto
che è il mio cuore palpitante di vita.
Signore, ti prego, aiutami a spazzare via da lui tutte le radici che ne fanno
un vicolo buio e freddo, una pianta sterile, una stanza vuota.
Gesù prendi nel Tuo Cuore tutte le mie malattie dell'anima,
tutte le mie difficoltà, le mie miserie! Benedette le mie miserie Gesù
con le quali posso godere della misericordia del mio Dio! Benedette
tutte le povertà e le infermità che tu mi doni perchè io possa stare
nell'umiltà del mio essere solo una fragile creatura!
Signore è quando sono fragile che sono forte, perchè ho TE per me
con la Tua onnipotenza che mi sostieni!
E' quando sono sola che non lo sono, perchè ho il silenzio dell'anima in
cui tu mi parli e io riesco a sentirti.
E' quando cado che sono di più in piedi perchè ho il mio Salvatore che mi sta
portando in spalla proprio in quel momento!
E' quando mi sento una nullità che sono più ricca di tutto, perchè
stando umile ho te nel mio Cuore...
Gesù prenditi le bruttezze di questo cuore che non sa amare
che è piccolo piccolo, che è incostante e tiepido, che è fragile, sempre
tentato dall'orgoglio e dall'egoismo, dall'amor proprio e dalla gelosia.
Prenditi questo cuore malato, prenditi il cuore di ogni creatura
Che aspetti Gesù, vieni subito non tardare
io non posso stare senza di TE,
Sacro Cuore di Gesù nel Tuo Fuoco metto per sempre
la legna secca del mio cuore, sia il tuo amore a farlo bruciare
e a consumarne le miserie!
Purifica col fuoco del tuo amore la mia anima
e sii sempre per me il rifugio dai pericoli e dalle stanchezze di questo vivere
del mondo che è più uno sfinirsi che un vivere,
è una corsa verso il vuoto
piuttosto che una rinascita dello spirito!
Strappa il mio cuore dal petto o mio Dio
e mettici il Tuo! e allora sapro' amare e amando, amero' Te prima di tutto!

LA PREGHIERA DEI DUE CUORI D’AMORE


LA PREGHIERA
DEI DUE CUORI D’AMORE
Questa preghiera è un dono dell’Amore Infinito di Dio per il mondo intero.
Gesù! Maria! Vi amo. Abbiate misericordia di noi. Salvate tutte le anime. Amen ( ripetere 10 volte)
O! Cuori d’Amore!
O! Cuori uniti per sempre nell’Amore!
Datemi la grazia di amarVi sempre e aiutatemi a farVi amare.
Raccogliete in Voi il mio povero cuore ferito e rendetemelo solo quando sarà divenuto
un fuoco ardente del Vostro Amore.
So che non sono degno di venire presso di Voi, ma accoglietemi in Voi e purificatemi con le fiamme del Vostro Amore. Accoglietemi in Voi e disponete di me come più Vi piace,
poiché vi appartengo interamente. Amen.
O Puro Amore! O Amore Santo!
Trafiggimi con le Tue frecce, e fai scorrere il mio sangue nelle piaghe del Cuore Immacolato!
O Cuore Immacolato!
Uniscici al Sacro Cuore per donare vita, consolazione, gloria e Amore. Amen.
O Gesù! O Maria!
Voi siete i Cuori d’Amore. Vi amo. Consumatemi. Sono la vostra vittima d’Amore. Amen.
O Cuori d’Amore!
Consumatemi. Sono la Vostra vittima d’Amore. Amen.
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Preghiera al
Sacro Cuore di Gesù


O Cuore divino, carne della carne immacolata della Vergine Santissima; Cuore ricco delle Sue virtù e delle potenze del Padre; Cuore, tesoro inesauribile di speranze, il cui fuoco proietta su tutti i cuori del mondo, di questo mondo così pieno di fango e di superbia, guardami: sono un povero peccatore.






Dolce Cuore, ricco di amore e di speranza, concedi carità a chi è freddo, a chi è tiepido, a chi dubita sulla Tua presenza, a chi adora altri dèi all’infuori di Te, unico e vero Dio.






Aiuta le sterili a partorire, le vedove a trovare un nuovo sposo fedele, ai separati e ai divorziati ad osservare la Tua legge affinché i figli siano formati dal proprio Padre e dalla propria Madre.






O Cuore adorabile di Gesù, effondi le fiamme del Tuo amore su quanti ancora non Ti conoscono e su quanti che, pur avendoTi conosciuto, Ti hanno abbandonato, sui passionali, sui vendicativi, sull’omicida e sul suicida. Abbi pietà quando li incontri a giudizio.






Manda la Tua potente benedizione sui capi del governo perché cambino la lotta nella pace. Soccorri, come un fratello amoroso, Figlio di una Madre misericordiosa, tutti quei figli e quelle figlie che si trovano in quelle terre invase dalla guerra e dalla distruzione. Ricevi quei figli ingiustamente colpiti dalla morte nella larghezza del Tuo Cuore con il perdono delle loro colpe.






O Cuore adorabile del mio Gesù, fa che Ti ami ogni giorno sempre di più. Dammi la Tua santa benedizione, e Tu, che tutto vedi e a tutto provvedi, risolvimi quello di cui ora ho tanto bisogno. Amen.



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terça-feira, 17 de janeiro de 2012

La invocación del Nombre de Jesús es una forma de oración.

La invocación del Nombre de Jesús
Te has preguntado alguna vez...
  • ¿Cómo hago para rezar ?
  • En medio de las actividades cotidianas,
    ¿Cómo puedo hacer silencio interior?
  • ¿Cómo me tengo que dirigir a Dios?
La invocación del Nombre de Jesús, fue escrito anónimamente hace más de cincuenta años por un monje inglés de la Iglesia ortodoxa e intenta dar, desde su perspectiva, respuesta a esos interrogantes.
El autor lo llama "el camino del Nombre".
Es una forma antiquísima de oración que muchos santos han practicado; es un método sencillo de abrir el corazón a Dios.
Quien recorra estas páginas debe tener en cuenta de que no existe "el método", sólo hay caminos, pequeños senderos que cada uno irá descubriendo a lo largo de su vida.
¿Cuál es el más apropiado?
El que más se adapte a la forma de ser y actividad de cada cristiano.
Esto se refleja muy claramente en la vida de los santos.
Al leer sus vidas, nos sorprende comprobar que cada uno realizó su "sendero" al encuentro del Amado y que tuvieron la libertad de escoger los medios necesarios para llegar al feliz encuentro con el hacedor de sus días.

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La invocación
del
Nombre de Jesús
Por un monje de la Iglesia Ortodoxa
Pinetta
Índice:
  1. Prólogo
  2. La forma de la invocación del Nombre
  3. La práctica de la invocación del Nombre
  4. La invocación del Nombre como camino espiritual
  5. La invocación del Nombre como adoración
  6. El santo Nombre como misterio de la salvación
  7. El Nombre de Jesús y la encarnación
  8. El Nombre de Jesús y la transfiguración
  9. El Nombre de Jesús y la Iglesia
  10. El Nombre de Jesús como Comunión
  11. El Nombre de Jesús y el Espíritu Santo
  12. El Nombre de Jesús y el Padre
  13. El Nombre y la presencia total

1. Prólogo
La invocación del Nombre de Jesús es una forma de oración. Posiblemente más difundido entre los cristianos de Oriente. En la Iglesia ortodoxa se la conoce como "oración de Jesús" y su práctica está muy extendida, no sólo en los monasterios, como por ejemplo los del Monte Sinaí y el Monte Athos, sino también entre los mismos laicos. También muchas generaciones de cristianos en Occidente han recurrido a la invocación del santo Nombre. Esta forma de oración ejerce una atracción universal. La han difundido santos como Bernardo de Claraval (siglo XII) y Bernardino de Siena (siglo XIV).
Estas páginas poseen un carácter puramente práctico. Han sido escritas con la esperanza de brindar alguna ayuda a los cristianos que en el mundo —o quizás incluso en el claustro— desean seguir el "camino del Nombre". Es el producto de veinticinco años de meditación y, por así decirlo, de experimentación interior en la materia.
Hemos tratado de conservar la mayor claridad y simplicidad posibles, evitando tecnicismos teológicos. Pero los temas tratados tienen densidad propia. Corriendo el riesgo de aparentar desmedido aprecio por lo realizado, pedimos a los que lean estas páginas que no se apresuren ni las lean todas de una sola vez. La sustancia del libro podría escapársenos, como arena entre los dedos, si lo leemos precipitadamente. Nuestro tratadito está dividido en capítulos y cada capítulo en unidades numeradas. Cada una de estas divisiones encierra, en sus límites precisos, un propósito y un significado que conviene asimilar total y gradualmente. Nos alegraríamos de saber que nuestra composición se lee poco a poco, como un libro devocional.
Oh Dios que dispusiste que tu Hijo unigénito
fuese el Salvador del mundo y se llamase Jesús,
concédenos gozar en los cielos
de la visión de aquel cuyo santo Nombre veneramos en la tierra
(Misal Romano, oración colecta
de la fiesta del santo Nombre de Jesús).
En ti se alegran los que aman tu nombre.
(Salmo 5, 12).
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2. La forma de la invocación del nombre
Jacob le preguntó:
"Dime por favor tu nombre".
-"¿Para qué preguntas por mi nombre?"
Y le bendijo allí mismo (Génesis 32, 30).

1. Es posible enmarcar la invocación del Nombre de Jesús en muy diversos contextos. Cada persona ha de encontrar la forma más apropiada para su oración. Pero cualquiera sea la fórmula que se utilice, el corazón y el centro de la invocación debe ser el santo Nombre mismo, la palabra "Jesús". Allí reside toda la fuerza de la invocación.

2. Puede emplearse el Nombre de Jesús solo, puede también engarzárselo en una frase más o menos desarrollada.
En Oriente, la fórmula más común es:
"Señor Jesús, Hijo de Dios [viviente],
ten misericordia de mí, [pobre] pecador".
Se puede decir simplemente "Jesucristo", o "Señor Jesús". Es posible incluso reducir la invocación a una sola palabra: "Jesús".

3. Esta última forma -el Nombre de Jesús solo- es el molde más antiguo de la invocación del Nombre. Ella es la más breve, la más sencilla y, creemos, la más fácil. Sin menospreciar las otras fórmulas, sugeriríamos que se utilice la palabra "Jesús" tan sólo.

4. De este modo, cuando hablamos de la invocación del Nombre, nos referimos a la repetición devota y frecuente del Nombre en sí, de la palabra "Jesús" sin aditamentos.
El santo Nombre es la oración.


5. El Nombre de Jesús se puede pronunciar o pensar silenciosamente. En ambos casos se produce una invocación real del Nombre, vocal en el primer caso, puramente mental en el segundo. Esta oración proporciona una fácil transición de la oración vocal a la mental.
La misma repetición vocal del Nombre,
si es lenta y meditada,
nos conduce a la oración mental
y predispone el alma para la contemplación.

segunda-feira, 16 de janeiro de 2012

La invocación del Nombre de Jesús

Santísimo Nombre de Jesús (3 de Enero)

"La invocación del santo Nombre de Jesús es el camino más sencillo de la oración continua. Repetida con frecuencia por un corazón humildemente atento, no se dispersa en "palabrerías" (Mt 6, 7), sino que "conserva la Palabra y fructifica con perseverancia" (cf Lc 8, 15). Es posible "en todo tiempo" porque no es una ocupación al lado de otra, sino la única ocupación, la de amar a Dios, que anima y transfigura toda acción en Cristo Jesús".

CIC, 2668


Cristograma (IHS), Altar Mayor, Iglesia del Santísimo Nombre de Jesús, Roma, Italia.



La invocación del Nombre de Jesús
Te has preguntado alguna vez...
  • ¿Cómo hago para rezar ?
  • En medio de las actividades cotidianas,
    ¿Cómo puedo hacer silencio interior?
  • ¿Cómo me tengo que dirigir a Dios?
La invocación del Nombre de Jesús, fue escrito anónimamente hace más de cincuenta años por un monje inglés de la Iglesia ortodoxa e intenta dar, desde su perspectiva, respuesta a esos interrogantes.
El autor lo llama "el camino del Nombre".
Es una forma antiquísima de oración que muchos santos han practicado; es un método sencillo de abrir el corazón a Dios.
Quien recorra estas páginas debe tener en cuenta de que no existe "el método", sólo hay caminos, pequeños senderos que cada uno irá descubriendo a lo largo de su vida.
¿Cuál es el más apropiado?
El que más se adapte a la forma de ser y actividad de cada cristiano.
Esto se refleja muy claramente en la vida de los santos.
Al leer sus vidas, nos sorprende comprobar que cada uno realizó su "sendero" al encuentro del Amado y que tuvieron la libertad de escoger los medios necesarios para llegar al feliz encuentro con el hacedor de sus días.

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La invocación
del Nombre de Jesús
Por un monje de la Iglesia Ortodoxa
Pinetta
Índice:
  1. Prólogo
  2. La forma de la invocación del Nombre
  3. La práctica de la invocación del Nombre
  4. La invocación del Nombre como camino espiritual
  5. La invocación del Nombre como adoración
  6. El santo Nombre como misterio de la salvación
  7. El Nombre de Jesús y la encarnación
  8. El Nombre de Jesús y la transfiguración
  9. El Nombre de Jesús y la Iglesia
  10. El Nombre de Jesús como Comunión
  11. El Nombre de Jesús y el Espíritu Santo
  12. El Nombre de Jesús y el Padre
  13. El Nombre y la presencia total

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http://www.ermitavirtual.com/Biblio_Oracion_Jesus.html

El Nombre de Jesús nos ayuda a transfigurar el mundo en Cristo…

La Oración del Nombre de Jesús

La 'oración a Jesús' 1 , conocida también como 'oración del corazón' es una breve fórmula piadosa, Señor Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí, algunas veces con el añadido: pecador, repetida en el marco de un método. Hay algunos entusiastas que quieren hacer retroceder su origen hasta los apóstoles, pero, al parecer, no es posible encontrarla, con sus características actuales, antes del siglo XIII. leer...


Jesús Salvador de los hombres
Fragmentos
El Nombre de Jesús nos ayuda a transfigurar el mundo en Cristo…
Aquí tenemos otro aspecto de la invocación del Nombre: el de ser un método de transfiguración…el Nombre de Jesús es un medio concreto y poderoso para transfigurar a los hombres según su realidad escondida, mas profunda y final.
Acerquémonos a todo hombre y mujer…y hagámoslo con el Nombre de Jesús en el corazón y en los labios. Pronunciemos el Nombre sobre ellos, porque su Nombre verdadero es el Nombre de Jesús.
Nombrémoslos con el Nombre, en el Nombre, en un espíritu de adoración, dedicación y servicio. Adora a Cristo en ellos, sirve a Cristo en ellos. Jesús está “prisionero” en muchos de estos hombres y mujeres… libéralo reconociendo y adorando silenciosamente a Jesús en ellos.
En la proporción en que el Nombre crece en nosotros, nosotros crecemos en el conocimiento de los misterios divinos.
El Santo Nombre no es solo un misterio de salvación, ni la satisfacción de nuestras necesidades, ni el alivio de nuestras tentaciones, ni el perdón de nuestros pecados. La invocación del Nombre es también un medio para aplicarnos el misterio de la encarnación. Es un poderoso medio de unión con nuestro Señor.
… Podemos pronunciar el nombre de Jesús para que Cristo habite… en nuestros corazones (Efesios 3, 17). Cuando Su Nombre se forma en nuestros labios, será posible experimentar la realidad de Su venida al alma: “Yo estoy junto a la puerta y llamo: Si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos”. (Ap. 3, 20).
Es posible entronizar en nosotros Su persona y Su Nombre que es signo de esa misma persona: “Ellos han edificado un santuario para Tu Nombre” (2 Cr 20, 8).
Es el yo en ellos de la oración sacerdotal de nuestro Señor (Jn 17, 26). También podemos sumergirnos en el Nombre y sentir que somos miembros del cuerpo y sarmientos de la verdadera vid. Permanezcan en mi (Jn. 15, 4).
Desde luego, nada puede abolir la diferencia entre creador y creatura pero la encarnación ha hecho posible una verdadera unión del género humano y de nuestras mismas personas con el Señor, una unión que la repetición del Nombre de Jesús expresa y fortalece.
Existe alguna analogía entre la encarnación de la Palabra y la del santo Nombre en nosotros. La Palabra se hizo carne. Jesús se hizo hombre, la realidad interna del Nombre de Jesús, habiendo entrado en nuestras almas,se desborda en nuestros cuerpos. “Revístanse del Señor Jesucristo…” (Rom 13, 14)
El contenido vivo del Nombre entra físicamente en nosotros. “Tu Nombre es un perfume que se derrama…” (Cant. 1, 3)
Si repetimos el Nombre con fe y amor, este se convierte en una fuerza capaz de paralizar y vencer “la ley del pecado que está en mis miembros”. (Rom 7, 23)
El Nombre nos llevará hacia nuevas y más íntimas experiencias del Espíritu. Pronunciando el Nombre podemos vislumbrar la relación que existe entre el Espíritu y Jesús… al repetir el Nombre nos ubicamos, por así decirlo, en la encrucijada donde estos dos movimientos se encuentran.
Nuestra invocación y nuestra meditación del Santo Nombre se vuelven globales… Estamos simultáneamente conscientes de todo lo que el Nombre implica. Decimos Jesús y encontramos descanso en la plenitud…
Extraídos de “La invocación del nombre de Jesús”
por un monje de la Iglesia de Oriente
- Ed. Claretiana – Argentina 2009

 

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Links:
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sexta-feira, 13 de janeiro de 2012

A Oração de Jesus: A mais importante oração da Tradição Bizantina

 

ORAÇÃO DE JESUS OU ORAÇÃO DO CORAÇÃO

CATECISMO DA IGREJA CATÓLICA:
2666. Mas o nome que tudo encerra é o que o Filho de Deus recebe na sua encarnação: JESUS. O nome divino é indizível para lábios humanos mas, ao assumir a nossa humanidade, o Verbo de Deus comunica-no-lo e nós podemos invocá-lo: «Jesus», « YHWH salva» . O nome de Jesus contém tudo: Deus e o homem e toda a economia da criação e da salvação. Rezar «Jesus» é invocá-Lo, chamá-Lo a nós. O seu nome é o único que contém a presença que significa. Jesus é o Ressuscitado, e todo aquele que invocar o seu nome, acolhe o Filho de Deus que o amou e por ele Se entregou.
2667. Esta invocação de fé tão simples foi desenvolvida na tradição da oração sob as mais variadas formas, tanto no Oriente como no Ocidente. A formulação mais habitual, transmitida pelos espirituais do Sinai, da Síria e de Athos, é a invocação: «Jesus, Cristo, Filho de Deus, Senhor, tende piedade de nós, pecadores!». Ela conjuga o hino cristológico de Fl 2, 6-11 com a invocação do publicano e dos mendigos da luz (14). Por ela, o coração sintoniza com a miséria dos homens e com a misericórdia do seu Salvador.
2668. A invocação do santo Nome de Jesus é o caminho mais simples da oração contínua. Muitas vezes repetida por um coração humildemente atento, não se dispersa num «mar de palavras», mas «guarda a Palavra e produz fruto pela constância». E é possível «em todo o tempo», porque não constitui uma ocupação a par de outra, mas é a ocupação única, a de amar a Deus, que anima e transfigura toda a acção em Cristo Jesus.Theotokos 'Eleusa' (Merciful)
«A Oração de Jesus»
Bispo Kallistos Ware

H á um tipo de oração privada, largamente usada no oriente desde o tempo da Contra-Reforma, que nunca foi um aspecto da espiritualidade Ortodoxa - a "meditação" formal, feita de acordo com um "método": o Inaciano, o Sulpiciano, o Salesiano ou algum outro. Os ortodoxos são encorajados a ler a Bíblia ou os Padres, vagarosa e reflexivamente, mas tal exercício, embora tido como excelente no geral, não é considerado uma oração nem tem sido sistematizado nem transformado em um "método". Cada qual é incentivado a ler da maneira que achar mais conveniente.
Mas, embora os ortodoxos não pratiquem meditação discursiva, há outro tipo de oração pessoal que, por muitos séculos, tem exercido um papel extraordinariamente importante na vida da "Ortodoxia": a Oração de Jesus - "Senhor Jesus Cristo, Filho de Deus, tende piedade de mim, pecador". LER...

«A Oração do Coração»

(Conferência realizada por Olivier Clèment, teólogo ortodoxo,
aos monges da Abadia de Tamie (Saboya) em 29 de maio de 1970)
Tradução: Pe. Pavlos, Hieromonge
Comunidade Monástica São JoãoLER...

São Teófano

«Regra para a Oração»

São Teófano, o Recluso

Regra para a oração, para quem está no caminho de uma vida para servir à Deus:
1. «Memorizar o Salmos»;
2. «Substituir as preces longas pelas curtas»;
3. «O rosário de oração.»LER...

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Mas, enquanto todo cristão pode, naturalmente, recitar a Oração de Jesus de forma ocasional, uma outra história é recitá-la mais ou menos continuamente e ...
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Os grandes mestres da oração hesicasta, que criaram o método e sobretudo a ... É a atitude do cristão que deve sempre permanecer em Cristo (Jô 15,4), com ...
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Porque nós, cristãos, temos formado em nosso interior uma imagem do sentido da oração como uma função anímica e espiritual em sossego. Como um ...
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Já se disse que esta obra fez mais pela compreensão entre os cristãos que um sem número de reuniões teológicas. Recordemos Textos seletos: A oração de ...
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A "Oração de Jesus" pode se revestir de formas "técnicas", psicossomáticas, para .... A "ascese" cristã, que não é mais que método à serviço da vida, buscará ...
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com a chamada 'oração de Jesus': 'Senhor Jesus Cristo, Filho de Deus, tem ... com um dos maiores conhecedores da espiritualidade do Oriente cristão ...
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A Oração Contínua pelo P. Matta El-Maskîne

“Depois, disse-lhes uma parábola sobre a obrigação de orar sempre, sem desfalecer.”
(Lc. 18,1).
A oração contínua exige uma grande determinação e muita perseverança. Mas ela é, antes de mais, um dom de Deus.
A vida, no seu sentido mais profundo, resume-se em dois actos permanentes de uma simplicidade extrema. O primeiro é o amor, cuja fonte é o próprio Deus, e o segundo é a adoração, própria da criação: «Deus é Amor» (I Jo. 4,16) «Todo eu sou oração» (Sl 109,4)
Estes dois actos são permanentes, não sofrem qualquer interrupção; assim, Deus nunca cessa de amar a criação, e a criação não cessa de adorar Deus « Digo-vos, se eles se calarem, gritarão as pedras» (Lc. 19,40)
Todos os actos e múltiplas ocupações desta vida passarão e desaparecerão, sendo motivo de recompensa ou condenação; apenas restarão estes dois actos extraordinários: o Amor de Deus por nós e a nossa adoração a Deus. Estes dois nunca passarão e permanecerão eternamente, pois Deus se compraz em nos amar e nós descobrimos toda a nossa felicidade na adoração a Deus.
Esta adoração é uma intuição divina depositada por Deus no coração da natureza do Homem, a fim que este seja feliz por adorar a fonte do verdadeiro Amor. Todos nós experimentámos e verificámos este facto uma e outra vez; nós descobrimos com toda a certeza que a oração e a adoração são fontes de felicidade permanente. Existe, então, algum meio para levar uma vida de adoração e oração ininterrupta, para colocar Deus no centro dos nossos pensamentos, para fazer com que todos os nossos actos e comportamentos girem à Sua volta, para viver na Sua presença desde o nascer ao pôr do sol e do cair da tarde ao despontar da madrugada?
Na verdade, tal obra exige da nossa parte uma grande determinação e muita perseverança. Não nos esqueçamos, todavia, que ao empreendermos tal obra, correspondemos ao expoente máximo da vontade e plano divino. Consequentemente, seremos indubitavelmente ajudados, amados e guiados por Deus.

Porquê orar continuamente?

- para viver permanentemente na presença de Deus;
- para associar Deus a todas as nossas actividades, a todos os nossos pensamentos, e para conhecer a Sua vontade;
- para aceder a uma vida de alegria, aproximando-nos da fonte verdadeira da felicidade – Deus – e para usufruir do Seu amor;
- para adquirir um conhecimento profundo e verdadeiro de Deus;
- para praticar um feliz desprendimento das coisas do mundo, sem nada lamentar.

Como consegui-lo?

- Reavivando o sentimento de presença constante do Senhor que vê tudo o que fazemos e escuta tudo o que dizemos;
- Procurando falar-Lhe ao longo do dia, em vários momentos, com frases curtas que exprimam a nossa vivência do momento;
- Associando Deus ao nosso trabalho, pedindo-Lhe que esteja presente nas nossas actividades, prestando-Lhe conta das mesmas, uma vez que estejam concluídas, agradecendo-Lhe, quando são bem sucedidas e entregando-Lhe as nossas decepções perante os fracassos, procurando razões para estes: talvez nos tivéssemos afastado Dele, ou então esquecemo-nos de pedir a Sua ajuda?
- Procurando escutar a voz do Senhor através do nosso trabalho. Frequentemente, Ele fala-nos interiormente mas, como não estamos atentos à Sua voz, perdemos o essencial das Suas orientações.
- Nos momentos críticos, quando recebemos novidades alarmantes ou quando nos sentimos agredidos, peçamos-Lhe conselho; nas provações, Ele é o amigo mais querido e o conselheiro mais seguro.
- A partir do momento em que o coração começa a irritar-se e os sentimentos começam a turvar-se, voltemo-nos para Ele para acalmar esta agitação nefasta, antes que ela invada completamente o nosso coração; inveja, ira, julgamento, vingança, todos estes sentimentos levam-nos a perder a graça de viver na Sua presença pois Deus não pode coabitar com o mal.
- Procurando, sempre que possível, não O esquecer, voltando-nos imediatamente para Ele quando sentimos que os nossos pensamentos estão completamente dispersos;
- Não empreendendo um trabalho ou dar uma resposta antes de recebermos uma iniciativa de Deus. A Sua vontade torna-se mais fácil de discernir na medida da fidelidade da nossa caminhada na Sua presença e da nossa determinação em viver com Ele.

«Centra o teu amor sobre Deus»

Acreditas em Deus? Então possa Deus ser o alicerce dos teus comportamentos.
Com Ele, acolhe tudo o que encontras ao longo da tua vida, felicidade ou tristeza. Que a tua fé não se altere dia a dia, mediante as diversas circunstâncias da vida. Não permitas que o sucesso aumente a tua fé nem que o fracasso, a perda e a doença enfraqueçam ou destruam essa mesma fé.
Aceitaste viver com Deus? Então, de uma vez por todas, coloca Nele toda a tua confiança e não recues ou desistas. Sê fiel ao Senhor até à morte.
Confia-Lhe todas as tuas questões materiais e espirituais; Ele guiará todos os teus passos. Descobre que a vida com Deus tudo suporta: doença, fome, humilhação… e não te surpreendas se viveres essas situações. Procura ser paciente e verás que todas as coisas se transformam pois de tudo Deus tira um maior bem.
Centra o teu amor sobre Deus e não deixes que os obstáculos enfraqueçam este amor. Pelo contrário, acolhe todo o sofrimento sem azedume mas com doçura, por causa deste amor. Porque o Amor verdadeiro transforma o sofrimento em felicidade.
Não separeis o vosso coração de Deus, mas permanecei n’Ele e guardai sempre na memória Jesus Cristo, nosso Senhor, até que o nome do Senhor esteja enraizado no vosso coração e que este nada mais considere, para que Cristo seja exaltado em vós.
S. João Crisóstomo
Traduzido de “Il est vivant” nº 143, por S.Sfonte